“ARTÍCULO E INFORME SOBRE LA SÍNDONE DE TURÍN”
POR EL DR. MIGUEL ANGEL PERTIERRA
Médico Especialista en Otorrinolaringología
Este informe intenta basarse en datos anatómicos y fisiológicos a fin de demostrar con carácter de que no exista la duda razonable sobre la idea de que la teoría del Sr. F. Trigueros no tiene consistencia científica:
Ante la teoría de que el hombre representado en la Síndone de Turín fuese enterrado en posición decúbito prono, cabe destacar las siguientes reflexiones anatomo-fisiológicas:
En el estudio de la imagen de la Síndone, cabe destacar que en caso de haber puesto un cuerpo en decúbito prono, el área nasal no presentaría base de sustentación suficiente para sostener el peso referido de un cuerpo ya que por acción de la gravedad tendería a soportar el susodicho peso con el área fronto-naso-malar, produciendo una desviación del cartílago cuadrangular y del ala nasal, provocando imagen similar a la que se origina en las lesiones por aplastamiento nasal con laterorrinia contralateral al peso soportado. Asimismo la epistaxis o sangrado nasal debido a traumatismo y/u óbito debería producirse por razón de la gravedad hacia las zonas de decúbito.
Tampoco puedo apreciar en la imagen regiones de decúbito u aplastamiento facial debido a la presión y tensiones que debería soportar la facies, por el peso proporcional del cuerpo sobre el punto de apoyo en la piedra, que a pesar de estar amortiguado por aloe, mirra u otros productos, por el principio de Arquímedes, desplazaría estos fluidos hacia las regiones laterales, vertiéndolo hacia el suelo, si estuviese sobre pedestal o simplemente esparciéndose sobre la superficie colindante en caso de reposar sobre base homogénea.
Otra incoherencia de la teoría defendida por el Sr. F. Trigueros, es que si el cuerpo se encuentra en decúbito prono o boca abajo, los fluidos hemáticos producidos en el cuerpo por las flagelaciones, tendería a producir una imagen de forma discoidal, debido a que la sangre puede fluir de las heridas a pesar de haber fallecido el cuerpo, por lo que debería mostrarse imágenes amplias discoidales como he referido.
Si hacemos referencia a lo Leptones localizados en las cuencas periorbitarias, habría que decir que si uno intenta de amortajar un cuerpo, por mucha presión o mucho cuidado que se tuviese, sería del todo improbable que pudiesen controlar la cámara de aire que se produce entre la región naso-ciliar y mentoniana, más aún en una persona que probablemente por la fisonomía que presentaba tuviese una formación de huesos nasales ,prominentes, llamados en algunos lugares de tipo “aguileña”, y todavía más complicado cuando la imagen de la Síndone presenta una imagen compatible con laterorrinia postraumática o sea desviación latero-nasal a expensas de los huesos propios. Es por ello que cualquier objeto localizado sobre el globo ocular de unas monedas de pequeño diámetro, provocaría al realizar el movimiento del cuerpo, un bamboleo consecuente de las mismas, por lo que se encontrarían en cualquier posición de región consecuente y difícilmente simétricas como aparecen en la imagen.
En cuanto a la aparición del supuesto 666 en la frente de la imagen, hay que recordar al Sr. F. Trigueros, que cuando se producen lesiones en el cuero cabelludo, de carácter puntiforme o bien en otras de tipo Scalp, el sangrado producido de cada folículo piloso, genera la emanación de sangre similar a la que se produce en los cristales cuando se agolpa la lluvia, produciendo imagen de reguero por acumulación de microgotas sanguíneas, amoldándose a la fisonomía facial, al igual que un rio sigue su cauce, dando imágenes caprichosas, pero que estas sólo podrían producirse a favor de la fuerza de la gravedad, evidentemente postmortem, debido a que el cuerpo era lavado y limpiado por las mujeres que amortajaban el cadáver, como indica el rito de la época, y que esta emanación solo es posible si la cabeza está apoyada en occipucio- mastoides, o sea con el cuerpo en decúbito supino.
Es por todo ello que considero, del análisis de la fisionomía facial de la imagen de la Síndone se puede concluir que la teoría defendida por el Sr. F. Trigueros no tiene base anatómica ni fisiológica para afirmar que el cuerpo fue depositado en decúbito prono y que esta afirmación sólo no se basa en datos científicos constatables.
FDO: DR: Miguel Ángel Pertierra Quesada
Médico Especialista en Otorrinolaringología



