LA SÁBANA DE TURÍN
“CONFUNDIR EN VEZ DE ACLARAR”
Por Cristina Ramos Muñoz
A diferencia de los científicos que averiguan vastos sectores del saber sobre bases ciertas, los investigadores aficionados sólo exploramos mundos desconocidos con base en nuestras intuiciones, por lo tanto es normal que cometamos errores. Para buscar lo que no se conoce hace falta afrontar el problema con humildad, paciencia y constancia y sin dar nada por deducido. Cuando cae en mis manos algún material de misterio o difícil explicación, siempre lo he analizado desde mi condición de fotógrafo y quizás se trate de una deformación profesional el que me haga mirar al mundo a través de una lente, poniendo en evidencia los más pequeños detalles de lo que me pasa por delante. Así ha ocurrido al analizar los estudios realizados sobre la Síndone de Turín. He tratado de ver objetivamente todas las aportaciones que los científicos y estudiosos del tema han averiguado, para así tener un criterio riguroso.
De cientos de documentales y entrevistas sobre la Síndone de Turín es curioso observar en algunos de ellos, como al referirse al proyecto STURP, creado en 1978 se dan por buenos todos los pasos que siguen los científicos, pero al microanalísta forense Walter McCrone (1916-2002) el mayor experto mundial elegido por el STURP ( no olvidemos que lo eligieron por ser el mejor) después de analizar 8ooo fibras con su equipo afirma que no hay rastro de sangre sino que se trata de bermellón y rojo de rubia, dos pigmentos habituales en la Edad Media, el resto de componentes del proyecto STURP lo intentan desprestigiar y le hacen salir del proyecto por hacer públicas sus investigaciones en revistas científicas de prestigio.
El primer estudio sobre Sudario de Turín lo publicó en la revista Nature, cosa incuestionable, pues avala su validez, no se puede publicar nada en esta revista científica sin pasar antes el estudio por un comité de expertos científicos, pues pueden estar en desacuerdo con el autor en algunos matices. Los análisis siempre deben repetirse y dar el mismo resultado, no basta con hacerlo una sola vez, porque la ciencia sabe que se puede mentir o simplemente equivocarse. Sin embargo los que afirman que hay sangre de tipo AB no están seguros porque en posteriores pruebas no da el mismo resultado y eso evidentemente les impide publicar en ninguna revista seria porque no hay base científica que lo ratifique. Lo mismo ocurre con la afirmación de que se encuentra en un ojo, rastro de un lepton, moneda de la época, cuando se sabe que los judíos no colocaban monedas en los ojos de los difuntos, y ya no solo es que encuentra rastro de un lepton sino que además se distingue las inscripciones, esto es ya rizar el rizo.
Dr. Walter McCrone
Volviendo a McCrone, él dijo en una de sus declaraciones: “Científicos del proyecto STURP identificaron la imagen del Sudario de Turín como sangre y células oxidadas/deshidratadas, yo en cambio no encontré sangre y establecí la presencia de Fe 2 O3 X H20 y HgS correspondientes a los dos pigmentos artísticos comunes del siglo XIV conocidos como ocre rojo y bermellón, junto con una témpera aglutinante de colágeno (gelatina) El bermellón ya se utilizaba en el siglo IX. Se aprecia también negro de amido Mis estudios microscópicos fueron hechos en miles de fibras y partículas de las 32 cintas tomadas de la Sábana con y sin imagen”
Gráfico extraído del libro de Walter McCrone “La Síndone de Turín: Sangre o pigmento artístico
ESTUDIO DE IMAGEN DEL SUDARIO
Fila superior : Sangre usada como acuarela (Microgramos de hierro por mancha)
Fila inferior : Pigmento de hierro usado como acuarela (Microgramos de hierro por mancha)
Es evidente que las manchas difusas en la Síndone de Turín se corresponden con las manchas de la fila inferior. De estas 32 cintas, 22 eran de áreas con imagen y 10 de áreas sin imagen.
Gráfico extraído del libro de Walter McCrone “La Síndone de Turín: Sangre o pigmento artístico. Puntos de referencia de donde se recogieron las 32 cintas
Es más, McCrone había llegado a la conclusión diez años antes de hacerle la prueba del C-14 al sudario, que era de origen medieval con base en la microscopia de luz polarizada. Tras casi veinte años estudiando la Sábana de Turín demostró incluso que la imagen fue pintada dos veces, una vez con ocre rojo y más tarde con bermellón para mejorar la sangre de las zonas de la imagen. Curiosamente, esto lo intuí hace mucho tiempo, por otra investigación que estoy llevando a cabo hace cerca de cuatro años. Hay suficientes signos de evidencia de que no estoy equivocada sobre lo que ya certificaba McCrone hace años. Recordemos que los científicos del proyecto STURP no eran ni mucho menos microscopistas y menos aún expertos en estudios de pigmentos y pinturas. No encontraron partículas de pigmentos, utilizaron de forma incompresible microscopios de 20X50X comparando a los que utilizó McCrone 400X2500X, con estos sí se puede observar fácilmente estas características. Científicamente es imposible que a 20X50X alguien pueda certificar partículas rojas como Fe2 03 y ocre rojo o el HgS como un bermellón del siglo IX. No olvidemos que la especialidad del Dr. McCrone siempre ha sido la microscopia química, cristalografía, y ultra microanálisis. Después de más de 300 publicaciones en revistas científicas, de 12 libros publicados, de múltiples galardones por su trabajo, no se comprende por qué se le sigue cuestionando, ignorando de manera absoluta y sistemática, Curiosamente años más tarde, miembros destacados de los más de 400 investigadores que participaron de manera directa o indirecta en el estudio del Sudario de Turín reconocieron que McCrone tenía razón. Ahora entiendo porque eludía ir a congresos sobre este tema, pues era una pérdida de tiempo explicar una y otra vez lo mismo a las mismas personas, predispuestas siempre a cuestionar sus resultados sistemáticamente. Al mismo tiempo que se aceptan como buenas las pruebas del proyecto STURP, se rechaza la prueba del carbono 14 realizada en 1988 y cuyos resultados hace públicos la Iglesia y que la datan en los años 1260-1390. No hace falta recordar que las muestras de la Síndone incluidas entre cuatro muestras de diferentes épocas fueron enviadas a Arizona, Oxford y al Instituto Tecnológico de Zurich, bajo la supervisión del British Museum. Los que realizaron las pruebas no sabían que una de ellas era la de la Sábana de Turín, es un método típico de proceder en ciencia y que se llama método ciego: los investigadores no pueden dejarse influir por sus creencias porque no saben que pieza investigan. Los tres laboratorios coinciden en la datación. Pero para los sindonólogos, parece ser que estos laboratorios era lo primero que analizaban y no sabían lo que hacían. Nadie discute cuando se le hace la prueba del C14 a otras piezas arqueológicas de cualquier naturaleza, pero la prueba realizada a la Sábana de Turín esta mal hecha porque, según ellos, no se limpió bien, en fin, no sé por qué motivo, el caso es querer justificar lo injustificable. Está claro que la esperada noticia no gusta a millones de creyentes y a algunos no creyentes tampoco. La Iglesia no tiene nada más que decir, la considera oficialmente medieval pero no impide que se la venere como auténtica, llega incluso a decir que no es una prueba sino una invitación a rezar, estos son los resultados, agraden o no. Pero muchos exaltados creyentes descontentos con este resultado empiezan una batalla contra todo. Los que niegan que la Sábana de Turín envolviera el cuerpo de Jesús y que fuera una muy astuta falsificación, por motivos aún no muy claros, pues hay varias hipótesis, se frotaron las manos. Para mí no hay ninguna base científica rotunda ni concluyente que nos lleve a afirmar que la Síndone de Turín sea el Sudario que envolvió el cuerpo de Jesús cuando José de Arimatea se hace cargo de él. Si lo vemos desde el punto de vista científico cuando una persona muere por profundas heridas como es el caso, el cuerpo deja de sangrar. Si la costumbre era lavar el cuerpo del difunto untándole aceites y otras sustancias, no entiendo como el sudario esta tan extrañamente manchado de supuestas manchas de sangre, pues donde mas signos de sangre hay es donde debería de haber menos y mucha más alrededor de todo el lienzo. También se dice que nadie sabe como reproducir la Sábana y eso no es cierto, existen métodos y técnicas para reproducir la imagen del lienzo. A mi entender, la mejor es la conseguida en su laboratorio por el doctor italiano Luigi Garlaschelli, teniendo en cuenta que se están viendo unos resultados recientes en un lino. Todo esto solo evidencia unos hechos: que la prueba del carbono 14 localiza la Síndone en la época medieval y no entiendo el por qué del afán de algunos en desprestigiar dicho resultado. Igualmente me resulta difícil de entender que expulsaran a Walter McCrone, por no certificar los resultados del proyecto STURP, si sus análisis indicaban que no había sangre por ningún lado. ¿Por qué es tan importante para los integristas sindonólogos que la Síndone de Turín sea el Sudario que envolvió el cuerpo de Cristo? ¿Es tan débil su fe que necesitan apoyarse en pruebas físicas para sustentarla? ¿O se trata de un negocio que no interesa que termine? Sería de agradecer que la Iglesia, como institución, diera un paso al frente y aclarara todos los puntos oscuros que ha dejado en el aire, permitiendo la confusión de los creyentes. Si los resultados del carbono 14 generan tantas dudas, ¿no sería conveniente que se realizaran nuevas pruebas que disiparan de una vez por todas toda la controversia creada alrededor de dicho resultado? Pienso que no es normal que en esta época de tanto avance científico y tecnológico no se intente un contra-análisis. Quizás, tras más de veinte años transcurridos desde la realización del C- 14, no es de extrañar que la Iglesia haya realizado nuevas pruebas que no haya hecho públicas y que ratifiquen las realizadas en 1988. A título personal me entristece muchísimo que la Síndone de Turín no sea el auténtico Sudario de Jesús, certeza demostrada por las pruebas científicas aportadas, pues hubiera sido maravilloso y fantástico que la balanza se hubiera inclinado para el otro lado. Es evidente que hubo un auténtico Sudario. Es verdad que sufrió martirio, pero no es menos cierto que es triste ver a miles de creyentes venerar un fraude y que la Iglesia mire para otro lado. Igual que en siglos atrás, deja creer algo que ni ella misma a ciencia cierta cree. Ya entre el año 1965 y 1973, un grupo de expertos americanos sometió el Sudario a un examen minucioso y exigentes pruebas de laboratorio, hallándose pólenes, muy pocos por cierto y no en toda la Sábana, de plantas originarias de Francia y del Mar Muerto. Demostraron que fue elaborada en la Europa medieval por un artista desconocido. Pero curiosamente, cuando algún sindonólogo habla sobre esto siempre omite que en Francia también se hallaba este tipo de pólenes. ¡Es que parece que solo existían en el Mar Muerto! Sabido es, que fue el obispo de Troyes (Francia) Henry de Poitiers en cuya diócesis fue exhibida por primera vez dijo “Fue pintado astutamente como lo atestiguó quien la pintó” Lo denunció y ordenó que dejara de ser expuesta. Su sucesor Pierre D´Arcis, cuando volvió a exponerse la Sábana, fue muy tenaz y llegó aún mas lejos, así a finales de 1389 escribe al Papa Clemente VII pidiéndole su ayuda para acabar con esta farsa. Pienso a veces que todo este asunto es un SÍ contra un NO y curiosamente los del SÍ son los que no aportan pruebas ni documentación científica que ratifiquen las barbaridades que dicen, no muestran ni un solo papel contundente que diga algo interesante. Debo decir y sin ánimo de ofender a nadie, que si fuera auténtica, FÁTIMA, LOURDES, EL CAMINO DE SANTIAGO, quedarían ensombrecidos, sería algo tan grandioso que iríamos de rodillas en masa para venerarla. También creo que la Síndone no estaría en Turín, aunque Humberto II de Saboya la donase a la Iglesia con esa condición. Estaría en el sótano del Vaticano bajo siete llaves.
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